El verano en la Sierra del Segura nos deja estampas curiosas y, a veces, hasta cómicas.
La última: una cabra montesa decidió que el calor apretaba demasiado y nada mejor que darse un chapuzón… en la piscina privada de un vecino de una pedanía de Yeste.
El sorprendido propietario, al salir a su patio, se encontró a la inesperada visitante disfrutando del agua como si fuera una más de la familia. “Primero pensé que era un perro, pero al fijarme bien vi los cuernos… y no daba crédito”, relataba entre risas.
Los vecinos, avisados rápidamente, no dudaron en sacar los móviles para inmortalizar la escena. Entre bromas, alguno comentaba que “estas cabras ya no saben qué inventar para huir del calor” o que “con un flotador hubiera estado como en casa”.
Finalmente, y sin mayores incidentes, el animal salió del agua y volvió a perderse entre los montes que rodean la pedanía, dejando tras de sí una anécdota que ya circula de boca en boca por el pueblo.
La abundancia de cabras montesas en la zona no es novedad, pero que una de ellas acabe estrenando piscina particular… eso sí que convierte el verano serrano en noticia simpática.
