El PSOE de Albacete ha cerrado el año poniendo en valor las medidas incluidas en el denominado Escudo Social 2026, impulsado por el Gobierno de España y difundido esta semana por la formación socialista en la provincia, con datos que cifran en más de 120.000 las personas beneficiadas en Albacete

La senadora Amparo Torres Valencoso ha defendido el impacto de estas medidas en ámbitos como la revalorización de las pensiones, el Ingreso Mínimo Vital, el mantenimiento de cuotas para autónomos o la protección frente a desahucios y cortes de suministros, subrayando su alcance social en la provincia

Sin embargo, este balance positivo a nivel provincial convive con un creciente distanciamiento político entre el socialismo de proximidad que se practica en Castilla-La Mancha y la política nacional, una diferencia que ya no se oculta ni siquiera dentro del propio partido

Castilla-La Mancha marca perfil propio

En una entrevista publicada recientemente por La Razón, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, reconocía abiertamente que el PSOE atraviesa una crisis de credibilidad, vinculada no solo a los casos de corrupción, sino también a los incumplimientos de palabra y a los cambios de rumbo que, a su juicio, erosionan la confianza ciudadana

García-Page defendía que el rumbo de un partido con vocación mayoritaria debe marcarlo la sociedad y los votantes, situando esta reflexión en un contexto en el que el deterioro electoral en territorios como Extremadura se asocia directamente a la política nacional

Una visión que conecta con la línea mantenida en Castilla-La Mancha durante los últimos años, donde el Gobierno regional ha insistido en priorizar la gestión, la estabilidad institucional y la cercanía, alejándose de los grandes discursos nacionales que generan cada vez mayor desafección social

Albacete y la política del día a día

En el ámbito provincial, figuras como el presidente de la Diputación de Albacete, Santiago Cabañero, así como numerosos alcaldes y alcaldesas socialistas, han construido su acción política sobre la gestión diaria, los servicios públicos y el contacto directo con los municipios, una forma de gobernar que mantiene al PSOE en una posición cómoda en Castilla-La Mancha, pero que no es ajena al desgaste que provoca la política nacional

Desde distintos ámbitos del socialismo regional se asume, aunque sin confrontación pública directa, que las siglas no siempre explican las mismas políticas ni generan el mismo respaldo, y que el liderazgo nacional del partido, encabezado por Pedro Sánchez, está generando un nivel de desafección que no se corresponde con la realidad de gobierno en territorios como Castilla-La Mancha

La oposición pide elecciones

Mientras tanto, los parlamentarios nacionales del Partido Popular de Albacete han reclamado elecciones generales en 2026, argumentando el fracaso del Gobierno en materias como vivienda, política energética o credibilidad institucional, y situando el debate nacional en un momento de alta tensión política

Un final de año con mensajes claros

Con este escenario, el PSOE de Castilla-La Mancha y de Albacete cierra el año con fortaleza institucional y estabilidad territorial, pero también con mensajes claros hacia dentro del partido, marcando distancias con una política nacional que, lejos de sumar, está generando desgaste incluso entre sus propios votantes

Un debate que no es ajeno a la provincia de Albacete ni a sus municipios, y que deja claro que no todo el socialismo se gobierna ni se percibe igual, pese a compartir siglas.