El precio de la electricidad ha vuelto a convertirse en una preocupación real para muchos hogares de la Sierra de Albacete en este final de año.
Este lunes 29 de diciembre, el mercado mayorista sitúa el precio medio de la luz en 107,20 euros por megavatio hora, con tramos que superan ampliamente esa cifra y un pico máximo entre las 20:00 y las 21:00 horas, cuando el coste alcanza los 158,14 €/MWh
Una jornada marcada por precios elevados durante gran parte del día, especialmente entre las 6 y las 11 de la mañana y desde las 16:00 hasta la medianoche, franjas en las que el coste se mantiene por encima de los 100 euros, lo que vuelve a obligar a muchas familias a apagar, retrasar o renunciar al uso de electrodomésticos
“Yo no enciendo nada a ciertas horas, es imposible” comentan vecinos de la Sierra, que ajustan su día a día al precio de la luz
En municipios pequeños, donde la electricidad no es un lujo sino una necesidad básica para calefacción, agua caliente, cocinas eléctricas o pequeños negocios familiares, estas subidas se sienten con más intensidad. Hogares que ya vienen arrastrando meses de ajustes ven cómo, incluso en fechas navideñas, el consumo se convierte en una decisión medida al minuto
Durante la madrugada, entre las 2 y las 5, y en el tramo de 12 a 14 horas, se registran los precios más bajos del día, aunque incluso en esas franjas el coste sigue siendo elevado si se compara con años anteriores, cuando cifras por encima de los 50 €/MWh ya generaban protestas y movilizaciones
Hace no tanto, precios que hoy se asumen como “normales” provocaban concentraciones y protestas en la calle
Este lunes 29 de diciembre queda así marcado como otro día para el recuerdo en el recibo de la luz, en un contexto en el que muchos vecinos reconocen resignación y cansancio ante una situación que parece haberse cronificado, mientras el impacto en la economía doméstica sigue creciendo, especialmente en zonas rurales donde llegar a fin de mes ya es un reto constante.
En este contexto, el autoconsumo energético empieza a verse por muchos vecinos como una necesidad más que como una opción. Cada vez son más las familias que miran hacia las placas solares como una vía para ganar autonomía, reducir la dependencia del mercado eléctrico y protegerse frente a subidas que, como las de este final de año, hacen inviable un consumo normal.
En la Sierra, donde la vivienda unifamiliar es mayoritaria y el sol un recurso abundante, el autoconsumo se percibe –y cada vez se ven más instalaciones solares en los tejados-, como una de las pocas salidas reales para aliviar la factura y garantizar un suministro asumible a medio y largo plazo.
