Con la llegada de un nuevo año, se abre también una puerta simbólica hacia la renovación, la esperanza y los buenos propósitos.

Cada primero de enero es una invitación a detenernos, reflexionar y decidir cómo queremos vivir los próximos doce meses. En este 2026, más que nunca, el llamado es claro: necesitamos reconectar con la naturaleza y comprometernos, de forma colectiva, con la protección del medioambiente. No hay más tiempo que perder.

Vivimos en un mundo en constante transformación, pero también en crisis. La pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la contaminación del aire, del agua y del suelo, y el agotamiento de recursos naturales son señales claras de que el planeta necesita un respiro.

Frente a esto, el nuevo año no puede ser solo una promesa más: debe convertirse en un verdadero punto de inflexión.

Pero más allá de este caso concreto, el 2026 debe ser el año en que el respeto por la naturaleza deje de ser una opción y se convierta en una prioridad compartida. No podemos seguir viviendo de espaldas a los bosques, ríos y montañas. Necesitamos políticas más valientes, educación ambiental desde la infancia, una reducción real del uso de plásticos, una movilidad más limpia y, sobre todo, una ciudadanía activa y consciente.

Todos podemos contribuir: reciclando mejor, consumiendo menos y de manera más responsable, apoyando proyectos locales sostenibles, participando en jornadas de reforestación o simplemente pasando más tiempo al aire libre para volver a valorar aquello que no tiene precio: el aire puro, el canto de los pájaros, el silencio del bosque.

Por eso, este nuevo año no solo debe ser feliz. Debe ser natural. Que el 2026 nos traiga más árboles plantados que talados, más espacios protegidos que destruidos, más conciencia ecológica que indiferencia. Que la Sierra del Segura de Segura y la Sierra de Alcaraz sean el comienzo de una red de iniciativas que nos acerquen a un futuro más verde, donde surjan proyectos de conservación y donde el turismo y la vida de las gentes serranas sean compatibles y respetuosas con el medio rural y natural.

Brindemos por un año donde el compromiso ambiental no sea un propósito pasajero, sino una forma de vida. Porque cuidar la Tierra es cuidarnos a nosotros mismos. ¡Feliz y natural 2026!

Por Dalmy Gascón Dalmy Gascón colaborador de Objetivo Sierra de Albacete.